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jueves, diciembre 03, 2015

Y OYÓ LA VOZ DEL SEÑOR QUE DECÍA ...

Nunca pensé que estar parado estigmatizara, ya no solo estoy parada, también soy una vaga, una puta potencial, una jeta que no quiere más que esos cuatrocientos euros  y, además, no sé optimizar mis propios recursos: “antes me ponía yo a fregar escaleras de rodillas que verme en la situación que estás tú”. Qué triste. Mientras camino acera delante miro la fecha de la próxima vez: tres meses más. Al principio pensaba “a ver si no vuelvo” pero ahora ya me da igual, estoy sometida.

-¿es que no hay un sitio para mí en este maldito mundo?  


... “- Búscalo, zorra, y deja de llorar.”


1 comentario:

Esther Planelles Arráez dijo...

Triste es que lleguemos a ese punto, como individuos y como sociedad.
No poder ganarte el pan, no poder tener un proyecto de vida, llevar a rastras tu autoestima por el mundo mendigando un trabajo que no te dan (porque no tienes dos años de experiencia en el puesto que solicitas, porque eres muy joven o muy mayor, porque no hablas tres idiomas, porque han enchufado al sobrino del amigo del jefe -porque no formas parte de su club-, porque tu currículum brilla demasiado y el encargado teme que lo eclipses en un tiempo en el que despedir sale a cuenta). No, no es divertido estar en paro. Me quedo con tu penúltima frase y te invito a leer "Promesas, promesas" en mi blog.

Un abrazo.