Seguidores

Translate

martes, septiembre 15, 2015

EL MIEDO DE ANA

   Con la espalda apoyada en la fachada del bar "Buenos Aires" la vio bajar del autobús; desde hacía unos minutos esperaba allí pacientemente jugueteando con las llaves de su Skoda rojo; en la boca el sabor ácido del último vino que acababa de apurar. Entre una niebla sutil el frío invernal arreciaba, gotas de sudor frío empañaban sus sienes y se precipitaban por las incipientes arrugas de su frente. En su rostro, de casi un adolescente, las primeras muecas de hastío estrenaban lo que pronto dejaría de ser una apresurada juventud, como un espejo reflejaban al destino cebándose diabólicamente. Tomó un pitillo que reservaba detrás de la oreja y después de sacar una cerilla del bolso de la cazadora negra la prendió,  con macarrónica precisión, contra la suela de su puntiagudo botín, acercándosela con cautela al rostro aspiró  una bocanada dejando que el humo le envolviera la cara. La tarde se diluía en el elemento de su propia naturaleza.